Un 6 de agosto de 1825, Bolivia se emancipó «del poder injusto, opresor y miserable» de la corona española y se declaró «Estado soberano e independiente de todas las naciones, tanto del viejo como del nuevo mundo».
Así quedó consagrado en su acta de independencia, hecho histórico que este miércoles se celebra en Bolivia con numerosos actos y eventos, apenas 11 días antes de unas disputadas elecciones presidenciales.
«A 200 años de nuestra independencia, el reto que tenemos por adelante es el mismo que animó a nuestros libertadores: mantenernos unidos frente a cualquier intento de dividirnos, defender con firmeza nuestras riquezas y recursos naturales, cuidar nuestro proceso de cambio y proteger todo lo que hemos logrado hasta hoy y seguir avanzando», dijo este martes el presidente del país, Luis Arce.
Pero esta no es la primera vez que Bolivia celebra su bicentenario.
Lo había conmemorado ya en 2009, tal como Ecuador. Venezuela, Argentina, Colombia y Chile lo festejaron en 2010, mientras que Paraguay y Uruguay hicieron lo propio en 2011. Perú, por su parte, lo celebró una década después, en 2021.
O sea que Bolivia no solo inauguró los festejos bicentenarios en Sudamérica, sino que ahora los cierra.
Aunque parezca raro, resulta ser que tiene una explicación histórica: el lugar que dio el primer grito libertario terminó siendo el último en lograr su independencia.
«Primer Grito Libertario de América»
Viendo las citadas fechas de los bicentenarios en Sudamérica sería lógico concluir que Perú se independizó una década más tarde que los otros países de la región. Pero no fue así.
Mientras que Perú tomó como referencia la fecha en la que el general José de San Martín proclamó la independencia, muchos de sus vecinos sudamericanos optaron por conmemorar el bicentenario no de su emancipación, sino del inicio de las revoluciones que eventualmente los llevarían a ser naciones libres años más tarde.
Esto explica por qué Bolivia fue el primer país de la región en celebrar su bicentenario, el 25 de mayo de 2009, a pesar de que cumple 200 años de independencia recién ahora.
Lo que conmemoró el entonces presidente Evo Morales fue el bicentenario de la llamada Revolución de Chuquisaca, que es considerada por muchos el «Primer Grito Libertario de América» (aunque otros sostienen que fue en realidad en La Paz o Quito donde se marcó el inicio independentista).
La Revolución de Chuquisaca fue un levantamiento popular ocurrido el 25 de mayo de 1809 en la ciudad que hoy es Sucre y que en la época colonial formaba parte del Virreinato del Río de la Plata.
Los criollos destituyeron al gobernador y formaron una Junta de Gobierno, que fue sofocada en 1810.
Esta revolución fue el puntapié inicial de una serie de procesos similares a lo largo de la región.
Lo que desató estas revoluciones fue la invasión francesa de España, en 1808, que llevó al rey Carlos IV y su hijo, Fernando VII, a abdicar a favor de Napoleón Bonaparte, quien nombró a su hermano José como nuevo rey español.
Pero en las colonias americanas las élites criollas no reconocieron a José I y aprovecharon el vacío de poder para crear sus propios gobiernos.
Si bien estas primeras Juntas de Gobierno inicialmente juraron fidelidad a Fernando VII, al final rompieron con la Corona, inspirados en las independencias de Estados Unidos (1776) y Haití (1804), y en la Revolución Francesa (1789).
Así se inició una larga y complicada oleada independentista que fragmentaría a la región, resultando en las naciones que conocemos hoy.
