Cuando el empresario francés Vincent Bolloré viajó a Bolivia en 2008, luego de que el entonces presidente Evo Morales (2006-2019) anunciara su plan de industrialización del litio, invitó al mandatario a París para hablar de negocios, mientras inversores de varios países también tenían puestos los ojos en el mineral.
Evo Morales viajó a Francia en febrero de 2009 y condujo por las calles de Vaucresson, un municipio en las afueras de París, en el BlueCar, un auto eléctrico azul con forma de huevo que el magnate Bolloré quería comercializar utilizando baterías fabricadas con litio boliviano.
Se dieron la mano entre sonrisas, todo parecía ir muy bien, pero nunca llegaron a un acuerdo comercial.
Con el paso del tiempo, aquel viaje a París se convirtió en una especie de presagio de lo que terminaría siendo la historia No solo las conversaciones con Bolloré quedaron en el olvido, sino también los convenios con una infinidad de empresas internacionales como las firmas surcoreanas Kores y LG, las japonesas Sumitomo y Mitsubishi, y la china Citic Guoan.del litio boliviano en las próximas décadas.
Pronto Morales declararía la «soberanía del litio», anunciando que estaba preparado para iniciar la explotación del mineral sin capital extranjero.
«Todas las empresas, hasta ahora, quieren invertir sólo para comprarnos carbonato de litio, para que la industria de baterías de litio sea fuera de Bolivia», dijo Morales.
Declaró que unicamente en 2014, cuando llegara la fase de producción de baterías, el gobierno podría aceptar a un socio extranjero.
El plan no era solo fabricar baterías, sino también autos eléctricos «made in Bolivia».
17 años después del anuncio. el plan de industrialización del litio a gran escala no se ha cumplido. Solo existe una planta estatal con una producción tan pequeña que ni siquiera aparece en los registros internacionales.
Cuando faltan pocos días para las elecciones presidenciales del 17 de agosto en Bolivia, el tema del litio vuelve a entrar en el debate político tras casi dos décadas de ambiciones frustradas y promesas rotas.
